lunes, 25 de enero de 2016

Subido a un castillo de naipes

La versión inglesa de “House of Cards” es sencillamente fascinante, adictiva y sorprendente.





No acostumbro en este blog a recomendar series televisivas, pero esta que comento hoy, conecta estrechamente con la materia política, aunque parte de su recorrido sea por la parte más oscura. Porque aun siendo ficción “House of Cards” alude a las zancadillas, empujones e incluso actos de terrorismo que se pueden llegar a cometer por el poder.



La que está de moda es la versión norteamericana que protagoniza el gran Kevin Spacey, pero yo he querido empezar por la serie original. La versión inglesa me ha fascinado.Tres temporadas. Doce capítulos que enganchan y sorprenden.La producción de la BBC mantiene el listón de la intriga y la calidad en todo lo alto desde el principio y hasta los últimos segundos de la serie.



Francis Urquhart(protagonizado por el actor Ian Richardson) es un perverso personaje que desde el cuarto trasero de la política asciende hasta convertirse en Primer Ministro de Gran Bretaña.Ese Maquiavelo moderno, con cierta flema británica, ambición desmedida y espíritu de supervivencia, sabe mover las fichas a su antojo. Ni periodistas, ni diputados ni el mismísimo Rey se salva de ser una carta más en su castillo de naipes. Hasta que pasa lo que pasa.Y de una manera de los más sorpresiva.





Y como detrás de un grah hombre hay una gran mujer, la mujer de Urquhart, la calculadora y malévola Elizabeth, hace reflexionar. La joven periodista Mattie Sorin, atrapada en las redes del protagonista, o los fieles Stamper y Corder, son ejemplos de personajes en principio sólidos, llevados hasta el límite con una cierta coherencia argumental.



No le faltó imaginación al escritor Michael Dobbs para escribir los tres libros que inspiran la serie muy diversa de personajes, algunos ahogados entre sus propias traiciones o adicciones, y que he tenido el placer de ver en pocos días y en idioma original con subtítulos en castellano.



Recomiendo esta serie “House of Cards”. Una trilogía de esa ficción que en muchas ocasiones es tan real.

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