lunes, 2 de noviembre de 2015

Las piedras resisten al olvido en Santa Baia


Este día de difuntos de 2015 nuestro destino fue la iglesia barroca, abandonada y sin culto de Santa Baia de Chacín, en Mazaricos.




El día de difuntos quise cumplir con una visita que tenía pendiente desde hacía años cuando había leído un reporte de Liliana Solís  en la web Patrimonio Galego.




Fue llegar a Santa Baia y tener una doble sensación. Por un lado una extraña decepción, al ver hasta que extremos podía llegar el abandono del patrimonio artístico del país, y por otro, una reconfortante satisfacción de confirmar que el escenario cumplía con creces lo que esperábamos. Que aun siendo un homenaje al abandono, mantiene entre sus piedras un atractivo difícil de explicar y que me lleva a pensar (aun sin haber investigado nada al respecto) de la presencia en el lugar, de cultos anteriores a esta construcción cristiana.







Un entorno tranquilo, un relajado silencio solo interrumpido por algunos pájaros perezosos y algún otro ruido, y por mis pasos entre la maleza desmemoriada que parecen querer enterrar para siempre esta iglesia de Santa Baia de Chacín, en el ayuntamiento de Mazaricos.



¿Vienen ustedes a ver la iglesia? Preguntó un anciano que atravesaba el camino que bordea este recinto. ”Vienen algunas personas por aquí a ver esto, que está así de abandonado”. De hecho, entre la rebelde vegetación había un sendero bien marcado que nos llevaba espontáneamente a un recorrido por la iglesia barroca del siglo XVIII y por el cementerio.









“Dentro no hay nada. Llevaron los retablos hace años a arreglar pero nunca más tuvimos noticias” advertía el agradable señor que también asegura que de la noche a la mañana desapareció una cruz que lucía orgullosa en la parte superior de la capilla.Si hay algo que me llamó la atención fue la imagen del gran ángel trompetero que anuncia el juicio final y que preside la necrópolis.Se puede observar desde la carretera. Allí quedan difuntos enterrados y personas que les llevan flores y oraciones, desafiando al paso del tiempo con un crucero ajusticiado que simboliza el abandono del complejo.



Y en la entrada de la iglesia otro símbolo demoledor de la corrosión de los años: Santa Baia(o Santa Eulalia) con sus manos pétreas amputadas. Dentro se cumple el aviso que nos había hecho el espigado anciano. Destrucción, humedad y silencio.








Me cuentan que hace años desde el ayuntamiento de Mazaricos hubo un intento de rehabilitar la iglesia mediante un plan de inversiones provincial pero que supuestamente las autoridades eclesiásticas se mostraron reacias a que se diera un uso distinto al original.




Pero la propia iglesia tampoco le dio uso religioso y aunque durante un tiempo un cura oficiaba tanto en la capilla de Santa Baia como en Pino do Val, al final se cerraron las puertas y se condenó a muerte a la capilla.Quizás en otro artículo tengamos que analizar porque en las décadas de los cincuenta, sesenta o setenta se destruyeron templos con historia (Ézaro, Ponte do Porto, etc...) y se dejaron olvidados otros como este para promover nuevas iglesias (o “galpones” como lo definía este vecino de Chacín) de discutible gusto.






En el interior del templo de Santa Baia podemos imaginar la distribución del mismo, incluso resiste en pie la pequeña tribuna. Las paredes mantienen un pulso contra el olvido, mientras el techo ha ido cediendo.Con todo el deterioro que ha sufrido es un lugar a visitar y una pequeña excursión a un lugar que me ha resultado agradable e interesante para seguir estudiando. Probablemente volveré.







Más información   En este artículo del ayuntamiento de Mazaricos



@xmlema - Fotos y Texto protegidos por derechos de autor

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