jueves, 26 de noviembre de 2015

Herminia Borrell, una vida de novela


La biografía de Herminia Borrell, podría dejar en mal lugar a muchas novelas fantásticas o a los actuales culebrones de vidas azarosas y piruetas existenciales.




Herminia Borrell tuvo una vida azarosa e intensa. Propia de un guion de novela.De luces y sombras, pero siempre con sello propio. Debió ser una de esas personas que dejan huella y brillan con luz propia.



Cautivó a Nubar Gulbenkian, hijo de un magnate armenio del petróleo y uno de los hombres más ricos del mundo, con el que se casa en 1922 y del que acabó divorciándose, siendo una de las primeras mujeres españolas en romper de este modo sus lazos matrimoniales, y también por cierto, la primera en tener permiso de conducir en España.




El propio Francisco Franco,poco dado a hacer comentarios sobre mujeres, llegó a definirla como “una mujer de bandera”. Ya en los años 20, un periodista dejaba en las páginas de diario coruñes “El Orzán” el testimonio de la agradable impresión que le había causado Herminia Rodríguez Feijóo Borrell “mujer arrogantísima, bella, inteligente y elegante” en una fiesta de despedida antes de regresar a Londres donde estudiaba y  enamoró al hijo del jeque armenio.



                               La Opinión Coruña



Solo basta seguir un poco su huella por las hemerotecas para darnos cuenta de su intensa biografía.Tenía sus raíces en Camariñas, en una familia hidalga. Su padre encontró su porvenir en Cuba.




Aunque la mandaron a Londres, nunca dejó de tener contacto con Galicia.En 1925 contribuye en dos colectas para niños coruñeses necesitados. Y en 1927, como presidente honoraria del Deportivo de A Coruña entrega un ramo de flores a los Reyes de España en su visita a tierras herculinas.



Se divorcia en 1928 y ya se engancha al tren de la sociedad local. Monta en bicicleta y fuma, algo casi escandaloso en aquellos tiempos para una mujer, por la mentalidad machista de la época.


Juega el tenis en el Sporting Club y tiene una embarcación “Betty III” atracada en el Club Náutico coruñes con el que Linares Rivas gana alguna regata.Adquiere cuadros y disfruta de la vida a lo grande, siempre presente en todo tipo de actos sociales. Siempre dejando huella. Décadas de vino y rosas. De joyas y risas.







El resto de su vida continúa con ese ritmo de diversión y altos vuelos. Los periódicos la sitúan en la comitiva de Carmen Polo en su visita en 1956 a Santiago de Compostela, procedentes del Pazo de Meirás. Su hermano, Max Borrell, es el que enseña a pescar al dictador Franco.



Es una dama coruñesa de singular personalidad” escribe cuando muere en los años setenta, en La Hoja del Lunes. El británico The Times destaca su belleza española en su necrológica según recordó hace unos años el periódico La Opinión de A Coruña.


Pero si al principio dijimos que era una vida de novela, el color rosa de sus páginas se va tornando gris al final de su vida. La moradora del Pazo de Sigrás, rodeada de perros, loros y otros animales vive en soledad y aun (dicen) teniendo posibilidades económicas acaba viviendo en condiciones más propias de seres desamparados que de una mujer de la alta sociedad.




Más información



La periodista coruñesa María Victoria Fernández España (Victoria Armesto) escribió en 1976, “Herminia”, que recoge la biografía de esta mujer.



Reportaje de Isabel Bugallal en La Opinión en este enlace



FOTO- Cuadro Museo Bellas Artes- La Opinión




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