miércoles, 4 de noviembre de 2015

El hombre pájaro de Galicia


El aviador Pepe Piñeiro acreditó otra trayectoria apasionante que hoy rememoramos.





Vende una fábrica de gaseosas para volar



El vuelo de un aviador francés Garnier (o tal vez Vedrines) surcando los cielos pontevedreses le cambió drásticamente la vida a José Piñeiro González, hasta el punto de vender la fábrica de gaseosas que regentaba en Sanxenxo e irse a la escuela de aviación de Pau(Francia) a obtener el título de piloto de aeroplano. Todo esto sucedió en 1912.



El propio piloto y fabricante, Louis Bleriot le entregó el carnet “por alardes de maestría y arrojo”. Uno de sus modelos, el Bleriot 50 HP, es adquirido por el intrépido gallego con los ahorros generados por la venta de su factoría. Y surcando los cielos retorna a la localidad donde le esperaba su mujer Joaquina.






La historia del hombre pájaro de Galicia



No tardó en comenzar a forjarse una biografía de película. Batió el récord de Garnier en el raid Santiago-Pontevedra-Vigo-Villagarcía. Su catálogo de experiencias acrobáticas se iniciaron en Ferrol en mayo de 1913, con un mano a mano con el prestigioso aviador galo Poumet. Lo invita a hacer “el vuelo de la gaviota”. 



El francés no accede. Piñeiro ejecuta la maniobra con tan mala suerte que cuando pretende acariciar el mar con una de las alas del aeroplano impacta con un madero y sufre un accidente.


Piñeiro repara con sus manos el aeroplano que le había costado 30.000 pesetas y vuelve a volar logrando ganar un concurso en Burgos haciendo peligrosos ejercicios  como el salto de la muerte entre las torres de la catedral. Ni las torres de la Catedral de Santiago de Compostela se salvaron del vuelo arriesgado y valiente de Piñeiro.



El aviador pionero busca las américas y es aclamado por la gente y la prensa en Argentina o Cuba. Le apodan el “hombre pájaro”. Otra característica de Pepe Piñeiro es que parecía estar hecho de hierro. 






Pepe Piñeiro, una gaviota de hierro



Sus accidentes no lo amilanan, aunque algunos son muy sonados, como el acontecido en Tucumán o el que tuvo en Buenos Aires en compañía del líder agrarista Basilio Álvarez.



Regresó a su tierra y siguió emulando a las gaviotas por los cielos gallegos con algunos escarceos por otras partes del estado.Cuenta el periodista Santiso Girón que en uno de sus vuelos en Galicia aterrizó en unos viñedos destrozando su Bleriot, por no matar a grupos de personas que había invadido emocionadas la pista de aterrizaje.






Recordado como un héroe del aire



El propio Santiso en las páginas de “Estampa” en 1929, recoge un testimonio de la hija de Piñeiro sobre la emblemática avioneta:”Mire usted. Nosotros le teníamos odio a aquel desmantelado y siniestro artefacto, que tantos sustos nos había dado, y no sé, no sé pero a lo mejor lo tiramos al mar una noche sin que papá lo supiese, allá en Sanxenxo”.



Precisamente en Sanxenxo hay dos estatuas en su memoria. Piñeiro se retiraría en 1921 después de un accidente en Ribadavia, y de una espectacular hoja de servicios que bien daría para un libro. Llegó a ser alcalde de este municipio pontevedrés.José Piñeiro nació en Mugardos en 1878 y falleció en 1927 en Santiago de Compostela.



Otro gran señor de los cielos” Joaquín Loriga voló sobre su tumba y le lanzó flores en señal de homenaje. En las páginas de “Blanco y Negro” de ABC, en marzo de 1927, Román Marvá lo define como “el primer español que remontó los aires en un aparato de motor”.Recuerda sus peripecias, las de un hombre que “soñó con remontarse al sol”.




@xmlema

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